Vestida de Entrecasa

Qué suerte que empezó el Invierno. Si alguien quiere regalarme unas pantuflitas de polar o peluche, bienvenido sea.

2004-11-03

La almohada y sus dos lados

Nada más sobrecogedor
que acostarse,
cerrar los ojos,
y esperar el sueño
mientras afuera la tormenta embiste.

Entonces mis manos cansadas
buscan el lado frío de la almohada,
y hundo la carita entre las sábanas.

Afuera, el agua que cae.
Adentro, algo muere por enésima vez,
al saberte durmiendo
en tu ingenuidad,
desconociendo mi pena.